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Rotura de Ligamento Cruzado Anterior: Por qué el Pre-hab es tan Importante como el Post-hab
La rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las lesiones más devastadoras en el deporte. Afecta principalmente a deportistas en actividades con cambios de dirección, saltos y contacto (fútbol, básquetbol, esquí, tenis). La cirugía (reconstrucción con injerto) es el tratamiento estándar para deportistas activos, pero el resultado no depende solo de la técnica quirúrgica — la kinesiología antes y después de la cirugía es tan determinante como la operación misma.
Anatomía y mecanismo de la lesión
El LCA es el principal estabilizador dinámico anterior de la rodilla. Previene la traslación anterior de la tibia sobre el fémur y controla la rotación tibial interna. La lesión típica ocurre sin contacto: aterrizaje con rodilla en valgo y cadera en aducción, pivote sobre el pie apoyado, o desaceleración brusca. El sonido de "pop" que describe el paciente es la ruptura del ligamento. El 50-70% de las roturas de LCA se acompañan de lesión de menisco o ligamentos colaterales.
Pre-hab LCA — la kinesiología ANTES de operar
El estudio de Failla et al. (2016) demostró que los pacientes que realizan pre-hab (kinesiología supervisada 4-6 semanas antes de la cirugía) tienen mejores resultados funcionales a los 2 años que los que se operan sin preparación previa. El pre-hab logra:
- Recuperar la extensión completa de la rodilla: la inflamación post-lesión genera inhibición del cuádriceps y pérdida de extensión. Operar sin extensión completa es un factor de riesgo para fibrosis post-operatoria (artrofibosis).
- Reducir el derrame articular: la articulación debe estar lo más calmada posible antes de la cirugía.
- Mantener la fuerza del cuádriceps: atrofia menos el músculo que deberá rehabilitarse post-cirugía.
- Preparación psicológica: el paciente entiende el proceso y tiene menor ansiedad post-operatoria.
Rehabilitación post-cirugía — las 5 fases
Fase 1 — Protección y control (semanas 1-2)
Reducir el dolor y la inflamación, recuperar la extensión completa, activar el cuádriceps (contracción isométrica), caminata con muletas.
Fase 2 — Carga progresiva (semanas 3-6)
Dejar las muletas cuando hay control muscular, ejercicios en cadena cinética cerrada (prensa, sentadilla parcial), bicicleta estática sin resistencia, inicio de propiocepción básica.
Fase 3 — Fortalecimiento (semanas 7-12)
Progresión de fuerza de cuádriceps, isquiotibiales y glúteos. El déficit de fuerza del cuádriceps a las 12 semanas es el predictor más potente de mal resultado a largo plazo. Objetivo: >70% de simetría de fuerza.
Fase 4 — Potencia y agilidad (semanas 13-24)
Ejercicios de pliometría, carrera, cambios de dirección controlados. Objetivo: >90% de simetría en tests de salto.
Fase 5 — Retorno al deporte (mes 6-12)
Entrenamiento específico del deporte, con criterios funcionales objetivos antes del retorno al contacto.
Los criterios de retorno al deporte basados en evidencia
El retorno por tiempo (ej. "a los 6 meses puedes volver") sin criterios funcionales aumenta el riesgo de re-ruptura 4 veces. Los criterios actuales incluyen:
- Simetría de fuerza del cuádriceps ≥90% (dinamómetro isocinético o test de fuerza).
- Hop tests con asimetría <10% (single-leg hop, triple hop, crossover hop).
- Ausencia de derrame y dolor.
- Evaluación psicológica: ACL-RSI score ≥65 puntos (escala de confianza para el retorno).
- Tiempo mínimo de 9 meses post-cirugía.
¿Te rompiste el LCA o estás en proceso de rehabilitación?
El equipo de KineAssistance diseña el programa de pre-hab o rehabilitación post-LCA basado en criterios funcionales, con seguimiento semanal y tests de retorno al deporte cuando corresponda.
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